
A lo largo de la historia de Rincón de la Victoria, la sucesión de alcaldes y corporaciones fue constante, reflejando la inestabilidad política y los cambios drásticos que han marcado la historia de España. Esta situación generó la continua rotación de gobernadores civiles, lo que resultó en la destitución de ediles y corporaciones locales que no se alineaban con los nuevos regímenes. En este contexto, los gobiernos municipales de Rincón de la Victoria, encabezados por el alcalde como máxima autoridad, fueron en su mayoría efímeros, caracterizados por la brevedad de sus mandatos. Esta transitoriedad originó que numerosas actas quedasen sin firmar por el regidor, quien en ocasiones se encontraba detenido o cesado.
Benagalbón fue la primera capital del municipio, desde 1835, cuando se independizó de Moclinejo y se constituyó como municipio con ayuntamiento propio. Esta situación perduró hasta 1948, cuando la corporación municipal decidió trasladar la sede administrativa a la barriada de Rincón de la Victoria. Finalmente, en 1950, se formalizó el cambio de capitalidad y la adopción oficial del nuevo nombre del municipio: Rincón de la Victoria.
Es importante destacar que los traslados de la sede del ayuntamiento estuvieron estrechamente vinculados con la fuerte identidad local existente entre las diversas barriadas que conformaban el municipio. Rincón de la Victoria, al igual que La Cala del Moral y Benagalbón, mantenían un notable grado de autonomía, lo que contribuyó a generar un sentimiento de identidad y orgullo local. Este fuerte sentido de pertenencia originó, a su vez, tensiones y disputas entre rinconeros, caleños y benagalbonenses, que se tradujeron en apodos cargados de significado, utilizados para designar a los vecinos de las otras localidades, según su origen, como “roba panes», «moriscos» y «catetos».




