Continuación. IV
Aprovechando la confusión generalizada, se presentó el momento ideal para la
fuga de Rando, quien saltó la tapia del corral y escapó con el acta. Dirigiéndose a
Cortijo Blanco, encontró refugio, al igual que Arias, quien también se ocultó allí.
En ese breve espacio de tiempo, y tras oírse las descargas de los fusiles, ocurrió el
trágico suceso: el degüello del cabo Almodóvar. La política, los miedos y los
intereses personales se encargarían del resto. La familia Roldán —padre, madre e
hijo— fue acusada, sin prueba alguna que los vinculara de manera clara y
fehaciente con el asesinato del malogrado guardia. Por un lado, los republicanos
atribuían la culpabilidad de los hechos a los caciques y a la sumisión de la fuerza
armada a sus órdenes. Los monárquicos sostenían que los sucesos respondían a un
complot republicano, cuidadosamente planeado, cuyo detonante había sido el
estallido de un cohete, la señal acordada para iniciar los altercados en los tres
núcleos de población.




