Continuación. V
Las numerosas críticas al trato recibido por los recién ingresados en la cárcel se hicieron evidentes cuando el resto de reclusos se negaron a comer el rancho de la mañana, en señal de protesta por el trato infligido a los internos de Benagalbón. Según informaba la prensa, diecinueve de estos presos se encontraban en la enfermería debido a las palizas sufridas. Para eludir responsabilidades sobre los hechos que podrían demostrar que los presos fueron sacados de la prisión y conducidos al cuartel de la Guardia Civil, el director de la cárcel optó por derivar el asunto al juez correspondiente. La difusión de esta noticia, que suscitó una gran controversia a nivel nacional, obligó al presidente del Gobierno, Eduardo Dato, a intervenir para contrarrestar las críticas y desmentir la información. “Tengo completa confianza en la Guardia Civil y considero que lo que se dice es una patraña infame, urdida con el mismo interés con el que se fabricaron los supuestos tormentos de Cullera y otros casos similares. Les ruego que pongan especial cuidado en recoger estas noticias, porque son las que desprestigian a España cuando con fines antipatrióticos se propagan en el extranjero”.




